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Salvation: El gurú que intenta salvar a todos menos a sí mismo – TIFF 2026

Danny está convencido de que puede construir un negocio de coaching y cambiar la vida de otras personas, aunque la suya se desmorona poco a poco. Entre deudas, desesperación y masculinidad convertida en producto, su intento de salvarse termina arrastrando a quienes confían en él.

Salvation es una película que desde el principio encuentra su fuerza en la desesperación de su protagonista. La ópera prima de Tom Nicoll, que tendrá su estreno en Toronto como parte del programa Discovery, sigue a Danny, un aspirante a gurú de autoayuda que se mete en un hoyo cada vez más profundo después de intentar montar un negocio de coaching en línea en una ciudad postindustrial de Escocia. Y aunque la película nunca llega a tener las consecuencias de vida o muerte de Uncut Gems, la sensación de urgencia y desesperación recuerda constantemente a los hermanos Safdie.

Danny está endeudado después de apostar todo a su negocio, pero está genuinamente convencido de que va a funcionar. Es una de las cosas que hacen que el personaje resulte tan real: la película entiende que este tipo de negocios no necesitan ser completamente absurdos para funcionar, porque existen incontables ejemplos de personas que pagan por cursos que prometen una nueva forma de ver el mundo, convirtiéndose en parte de una cadena en la que casi siempre termina beneficiándose más la persona que está arriba. Danny se compromete completamente con esta idea y, al principio, incluso le empieza a ir bien. Consigue algunos clientes y parece que finalmente encontró una manera de salir adelante.

Uno de ellos es Scott, y es precisamente a través de esta relación donde Salvation encuentra algunos de sus mejores momentos. Scott es alguien que necesita desesperadamente encontrar una dirección en su vida y recuperar cierto control después de haber permitido que sus padres decidieran prácticamente todo por él. Danny reconoce inmediatamente esta vulnerabilidad y comienza a explotarla. Mientras Danny se vuelve cada vez más desesperado por conseguir dinero y mantener a flote su negocio, Scott se encuentra cada vez más perdido, y Danny comienza a ver en esa situación una oportunidad para salvarse a sí mismo.

Esta dinámica es donde la película realmente encuentra su fuerza. Salvation no solamente critica este tipo de negocios piramidales, sino también la versión de masculinidad que Danny está vendiendo. El problema es que lo que vende resulta superficial precisamente porque él mismo no cree realmente en el proceso de transformación que está prometiendo. Danny no está intentando convertirse en una mejor persona ni cuestionarse a sí mismo; está intentando convencer a otros de hacerlo mientras evita enfrentarse a sus propios problemas. Es alguien poco confiable, que culpa constantemente a los demás y que difícilmente podría ser el tipo de persona que realmente te empuje a convertirte en una mejor versión de ti mismo.

Y ahí es donde se vuelve tan interesante verlo. Porque Danny no es simplemente un estafador que sabe exactamente lo que está haciendo. Hay una parte de él que realmente cree en lo que está vendiendo, incluso cuando sus acciones contradicen completamente aquello que predica. Su necesidad económica termina mezclándose con su necesidad de sentirse importante, y la película encuentra bastante humor oscuro en esa contradicción.

El ritmo es excelente. Salvation avanza con una desesperación constante que recuerda mucho a Uncut Gems. No tiene las mismas consecuencias de vida o muerte, pero sí comparte esa sensación de estar viendo a alguien meterse cada vez más profundamente en un problema del que parece imposible salir. Danny necesita dinero, necesita favores y necesita que las personas equivocadas le sigan dando oportunidades, y cada decisión que toma solamente hace que la siguiente sea peor.

La película también funciona porque nunca pierde completamente su sentido del humor. Hay algo muy absurdo en observar a Danny intentar venderle a otras personas una versión idealizada de sí mismas mientras su propia vida se desmorona frente a él. Pero debajo de esa comedia existe una crítica bastante clara a la cultura de los gurús de internet y a la manera en que ciertas formas de masculinidad pueden convertirse en un producto que se vende a hombres que están desesperados por encontrar algún tipo de dirección.

Como primera película de Tom Nicoll, Salvation resulta especialmente prometedora. Hay una seguridad sorprendente en la manera en que maneja el ritmo, la tensión y la progresiva caída de Danny, y al centro de todo está Liam Harkins con una excelente actuación. Harkins ya había trabajado con Nicoll en sus dos cortometrajes anteriores, The Cost of Living y Lightning Test, y después de ver Salvation, sería una pena que esta no fuera apenas la primera de muchas colaboraciones entre ambos.

Salvation es increíblemente entretenida, tiene algo que decir y, sobre todo, tiene una identidad muy clara. Esperemos que no termine enterrada entre la enorme cantidad de películas que pasan por Toronto este año, porque definitivamente es una de las que vale la pena seguir.

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