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Look Back: La amistad que permanece incluso después de perderse – Venezia 2026

Fujino y Kyomoto encuentran en la otra a la compañera creativa que necesitaban, hasta que sus caminos se separan y una tragedia cambia para siempre la forma en que Fujino recuerda su amistad. Una historia sobre crear, crecer, perder y mirar atrás.

Look Back es hermosa. Después del tropiezo que tuvo Hirokazu Kore-eda con Sheep in the Box en Cannes este año, esta se siente como un regreso a ese tipo de cine íntimo y profundamente humano que el director sabe hacer tan bien. Adaptada del aclamado manga de un solo capítulo de Tatsuki Fujimoto, la película es, en esencia, una historia sobre la amistad: sobre dos niñas que no podrían ser más diferentes y que, precisamente por eso, terminan encontrando en la otra a la compañera creativa perfecta.

Fujino es segura de sí misma, extrovertida y admirada en la escuela por los mangas que dibuja para el periódico escolar. Kyomoto, en cambio, prácticamente no puede salir de su cuarto. No va a la escuela y tiene muchas dificultades para socializar, pero incluso antes de conocer a Fujino ya la admira. Para ella, Fujino es casi una maestra, una sensei. Lo que comienza como una rivalidad rápidamente desaparece cuando ambas descubren lo bien que funcionan juntas. Fujino tiene algo que Kyomoto no tiene, y Kyomoto tiene algo que Fujino no puede encontrar por sí sola. Juntas empiezan a dibujar manga y, casi inevitablemente, comienzan a recibir reconocimiento por su trabajo.

Hay una secuencia preciosa después de que ganan su primer premio, cuando reciben una cantidad de dinero que, para su edad, parece enorme y deciden gastarla en pequeñas cosas. Compran cosas que para ellas se sienten como todo lo que alguna vez habían soñado. Es un momento de felicidad muy sencillo, pero Kore-eda también consigue mostrar lo agotador que puede ser todo esto para Kyomoto. Aunque las dos están viviendo el mismo éxito, no necesariamente están viviendo el mundo de la misma manera.

Y ahí está una de las cosas más bonitas de su amistad. Kore-eda no necesita crear conflictos innecesarios simplemente porque las dos son diferentes. No hay una pelea forzada ni una ruptura porque una sea extrovertida y la otra introvertida. Fujino entiende a Kyomoto, y Kyomoto admira profundamente a Fujino. Su amistad funciona precisamente porque son distintas y porque cada una complementa a la otra.

Durante buena parte de la primera mitad, Look Back simplemente muestra a estas dos niñas siendo felices juntas. Sus padres prácticamente no forman parte de ese mundo. Ellas dibujan, hablan, sueñan y se divierten, y hay algo increíblemente sencillo en la felicidad que encuentran juntas. Es una amistad construida alrededor del placer de encontrar a alguien que entiende aquello que amas y que, además, te hace mejor en ello.

Y entonces, después de la mitad de la película, todo cambia.

Kyomoto decide entrar a una escuela de arte y la amistad comienza a desaparecer. Pero, más importante todavía, también desaparece su relación como compañeras de trabajo. Fujino continúa por su propio camino, eventualmente trabajando como artista visual y estableciéndose profesionalmente, mientras Kyomoto sigue sus propias ambiciones. La vida parece avanzar para las dos, cada una por su lado, y durante un tiempo prácticamente dejamos de pensar en la amistad que alguna vez definió gran parte de sus vidas.

Hasta que Kyomoto es asesinada.

Su muerte hace que todo regrese de golpe para Fujino. La amistad, los años que pasaron juntas y, quizá lo más doloroso, todas las posibilidades que ya no existen. Fujino empieza a imaginar qué habría pasado si hubiera podido salvar a Kyomoto. Recuerda los momentos en los que fueron más felices. Piensa en las decisiones que tomaron y en la vida que pudieron haber tenido juntas.

Eventualmente regresa al lugar donde todo comenzó: la casa de Kyomoto, frente al cuarto en el que alguna vez se encerraba del mundo. Es ahí donde Kore-eda hace uno de sus trabajos más interesantes. Encuentra maneras de conectar el pasado, el presente y aquello que Fujino imagina sin establecer límites demasiado claros entre ellos. Los recuerdos se convierten en posibilidades y las posibilidades empiezan a sentirse como recuerdos. Fujino no solamente está recordando a su amiga; está intentando entender qué significa haberla perdido y qué pudo haber sido diferente.

Ahí es donde Look Back se convierte en algo mucho más que una película sobre dos artistas. Es una película sobre cómo cambian las amistades cuando crecemos. Las personas toman caminos distintos. Se convierten en versiones diferentes de sí mismas. A veces dejamos de hablar con personas que alguna vez significaron absolutamente todo para nosotros. Pero alejarse no necesariamente significa que esa conexión desaparezca. Hay personas que permanecen dentro de nosotros incluso cuando ya no forman parte de nuestra vida cotidiana.

Las escenas finales, que comienzan a incorporar animación con el estilo del manga que las propias niñas crean, hacen que esa idea sea todavía más poderosa. Kore-eda conecta la memoria, la imaginación y el propio acto de crear, utilizando el dibujo como una manera de conservar a alguien que ya no está. Las imágenes son preciosas, pero también son devastadoras. Para cuando llega el final, las lágrimas parecen inevitables.

Look Back es una película dulce, tierna y profundamente conmovedora sobre la amistad, la muerte, el duelo y la necesidad de crear. Pero lo que la hace tan especial es que nunca intenta convertir ninguna de estas cosas en una historia convencional. Simplemente observa a dos personas que se encuentran, construyen algo juntas, toman caminos separados y, años después, descubren que esa conexión nunca desapareció realmente.

A veces, lo único que nos queda es mirar atrás.

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