Ejva hereda el rebaño de renos de su padre y pronto se encuentra atrapada en medio de un torbellino machista y hostil. Ahora tendrá que demostrar que es capaz de llevar a cabo las mismas actividades que cualquier hombre de la comunidad sámi, mientras intenta mantener a flote el legado de su familia y asegurar el bienestar de su hermana y sus abuelos. Pero los obstáculos comienzan a aparecer y decide sacar ventaja del contexto para ganarse la empatía del líder Heaika. Renunciando a parte de su libertad pero asegurando el bienestar de su familia, Ejva pronto se encuentra con un nuevo dilema cuando se enamora de Nejla, el primo de su ahora prometido, lo que provoca la furia de Heaika y culmina en un ataque contra ella, que ahora tendrá que elegir entre el amor, su legado familiar y su propia integridad.
Esta es la trama de Brace Your Heart, película dirigida por Amanda Kernell que tendrá su estreno mundial en el 51 Festival Internacional de Cine de Toronto, dentro de la competencia Platform. La tercera película de Kernell después de Sami Blood y Charter vuelve a acercarse a la comunidad sámi para retratar las dificultades que enfrentan sus mujeres al vivir dentro de una comunidad en la que el machismo y la misoginia todavía tienen un peso importante en la convivencia diaria. Desenvolviéndose entre los parajes invernales del norte de europa, la historia sigue los pasos de una protagonista poderosa y amorosa que, intentando tomar las mejores decisiones para su familia y para ella misma, a veces se ve acorralada por el contexto en el que tiene que vivir.

Decidida a no rendirse en la tarea de demostrar que puede hacerse cargo del mismo trabajo que durante años ha preservado las tradiciones y costumbres de su comunidad, Ejva se muestra segura y valiente, sólo para toparse con el duro juicio de los demás y la rigidez de las normas que los rigen. Hay algo particularmente doloroso en verla intentar pertenecer a un espacio que constantemente le recuerda que no fue hecho para ella. Porque Ejva no quiere abandonar su comunidad ni renunciar a aquello que heredó de su padre; quiere demostrar que también puede formar parte de ella bajo sus propios términos.
Forzada a tomar ventaja de su situación, vemos cómo su espíritu va perdiendo la luz, pero no la flama que la hace sentirse responsable del futuro de su familia. El amor por Nejla aparece entonces como una posibilidad de libertad, pero también como una nueva amenaza para todo aquello que Ejva intenta conservar. Kernell construye esta relación sin convertirla solamente en un romance prohibido, sino como el espacio en el que la protagonista puede imaginar una vida distinta a la que le fue impuesta, una en la que sus decisiones no tengan que estar determinadas por las expectativas de los demás, el inicio de una transformación.
Logrando un balance entre el drama personal y el retrato de la comunidad sámi, Kernell nos lleva en este viaje que sirve como testimonio de la particularidad de este grupo, así como para señalar las luchas que aún hace falta librar en el terreno de los derechos humanos y la equidad. El guion se mantiene cercano a Ejva en todo momento: es a través de sus ojos que vamos sorteando todas las presiones que recibe en lo personal, social y económico, mientras encuentra espacio para dejar en libertad ese amor que va creciendo en ella hacia Nejla, su cariño por sus renos y todo lo que estos significan como memoria de sus padres.

Y aunque Ejva no va a renunciar a su rol de proveedora, está dispuesta a hacer lo que sea necesario para salir adelante, incluso cuando eso signifique renunciar a algunos de sus propios proyectos y tratar de perseguir otros caminos. Lo que crece dentro de ella es también una rabia cada vez más difícil de contener: la rabia por la discriminación, por los prejuicios y por tener que aceptarse como víctima sin recibir la mínima justicia. Su lucha no consiste solamente en sobrevivir a un hombre que quiere controlarla, sino en decidir cuánto está dispuesta a sacrificar para conservar aquello que ama, porque ese hogar que busca construir no debería ser cálido sólo para los demás, debe serlo para ella también.
En medio de paisajes helados y una comunidad que parece funcionar bajo sus propias reglas, Brace Your Heart encuentra una historia sobre el amor y la resistencia que no necesita convertir a Ejva en la heroína perfecta. Es precisamente su contradicción la que le da fuerza: quiere escapar de las reglas, pero también quiere preservar el mundo que conoce; quiere amar libremente, pero no está dispuesta a abandonar a quienes dependen de ella. Ahí está la verdadera batalla de Ejva, en descubrir si es posible construir una vida propia sin tener que renunciar a todo aquello que alguna vez le dio un lugar en el mundo, pero nunca sola, como un proceso de cambio comunitario.


