Conversation with the Sea es una película sobre Kamal, un hombre palestino de 60 años que vive en Jerusalén y que es obligado por una corte israelí a pagar una gran deuda de seguridad social supuestamente contraída por su hijo, Wael. El problema es que Wael murió ahogado en el Mar Rojo hace décadas. Cuando Kamal descubre que no existe ningún registro oficial de su muerte, comienza a seguir las pocas pistas que quedan para descubrir qué fue lo que realmente sucedió con su hijo. Dirigida por el cineasta palestino Muayad Alayan, es una coproducción entre Palestina, Catar, Países Bajos y Arabia Saudita.
La película empieza muy bien, estableciendo rápidamente la búsqueda de Kamal por descubrir qué le pasó a Wael. El asunto se pudo haber arreglado y dejado pasar al instante cuando su abogado consigue que en la corte se encuentre una solución, pero Kamal no se siente cómodo con ello. Él cree que algo más pasó con su hijo y que su muerte no fue simplemente un ahogamiento. El resto de la película se convierte entonces en un camino para encontrar esa respuesta, mientras Kamal intenta también reconectar con su hija.
La película funciona en su mejor nivel cuando explora cómo Kamal se siente en Jerusalén: no habla hebreo, se rehúsa a adaptarse a una vida israelí como otras personas a su alrededor lo han hecho y se niega a abandonar su casa. Incluso cuando llegan personas ofreciéndole dinero para que se vaya del área y se mude fuera de la región, él insiste en permanecer ahí. Quiere seguir viviendo su vida en un territorio que constantemente se esfuerza por expulsarlo y discriminarlo. La película explora así el racismo y la discriminación que Kamal experimenta como árabe y consigue que la audiencia se ponga de su lado y entienda su motivación.

Pero si hay algo que no funciona tan bien, es el ritmo. Después de que el objetivo se establece, el guion entra en momentos repetitivos en los que Kamal busca a distintas personas, no encuentra información y vuelve a empezar. Aunque esto ayuda a transmitir su frustración y desesperación, también termina sintiéndose en la duración de la película. Hay un punto de inflexión cuando encuentra a alguien que trabajaba con Wael, quien lo dirige hacia la pareja de su hijo y finalmente revela lo que realmente sucedió la noche de su muerte.
La película refleja bien una realidad muy presente. Cómo los árabes que viven en Jerusalén se enfrentan a una montaña burocrática que constantemente busca expulsarlos del territorio, y cómo existe una pelea incesante por mantenerse en lo que conocen como su hogar. Las actuaciones son increíbles, y Kamel El Basha lleva la película con mucha sensibilidad, construyendo a un personaje que no necesita grandes discursos para transmitir su frustración y su cansancio.
Conversation with the Sea es una película urgente y resonante que muestra formas de violencia que no necesariamente recurren a la violencia física, sino a una violencia burocrática que, día a día, busca hacer más difícil la permanencia de los palestinos en su propio hogar. Es una película que da mucho de qué hablar y cuyo mensaje consigue transmitir con claridad, aunque en algunos momentos se sienta un poco lenta y repetitiva.

