Written by 5:55 pm CINE, FESTIVALES, MUSICA, PELICULAS, RESEÑAS

Barrio Triste: un retrato sin consuelo de la juventud latinoamericana

Un relato devastador sobre la juventud sin futuro en América Latina, Barrio Triste expone con crudeza la soledad, la depresión y la falta de oportunidades, en una propuesta visual y sonora tan inquietante como inolvidable.

En ocasiones, el cine alcanza una fuerza tan contundente que resulta imposible apartar la mirada. Ese es el caso de Barrio Triste, una de las películas más oscuras y desoladoras de los últimos años. La obra, dirigida con una crudeza que roza lo documental, sigue a un grupo de jóvenes que, ante la ausencia de un sistema que los proteja, se ven forzados a madurar demasiado pronto. Entre la pobreza, el crimen y, sobre todo, la depresión y la soledad, la cinta expone la vulnerabilidad de una generación que se encuentra sin salida.

Uno de los protagonistas revela que jamás contó con una figura paterna y que, aunque su madre estaba presente, nunca ejerció un verdadero cuidado. Desde temprana edad aprendió a sobrevivir por sí mismo, sostenido apenas por un hilo y con pensamientos suicidas que lo acechan diariamente.

La película evita deliberadamente ofrecer un camino de redención. Al inicio, los jóvenes roban la cámara de un equipo de noticias y documentan su vida mientras planean un atraco a una joyería que, inevitablemente, termina en desastre. Lo que sigue es el retorno a su barrio, un entorno donde lo sombrío y lo distante dominan cada rincón, incluso en los márgenes de una de las ciudades más grandes de Colombia. Esta desesperanza, sin embargo, no se limita a un territorio: podría suceder en cualquier país de América Latina.

El tono visual y narrativo recuerda por momentos a Harmony Korine en Gummo o a Jonathan Glazer en Under the Skin: inquietante, visceral y, a la vez, sorprendentemente tierno en la forma en que retrata el aislamiento. En ciertos pasajes, la experiencia se asemeja a recorrer un videojuego de mundo abierto: calles vacías, diálogos con NPCs, exploración de un barrio que se convierte en un personaje más de la historia.

La atmósfera adquiere también un matiz surreal: como si se transitara por los backrooms, entre pasillos interminables, minimalismo perturbador y una incomodidad constante. Esa fusión entre realismo mágico y crudeza social alcanza una precisión notable.

La trama se intensifica al introducir un elemento enigmático: desapariciones de jóvenes y la aparición de una luz cegadora que concentra la atención de todos. Esa luz, que puede simbolizar el suicidio, el crimen o cualquier otra forma de escape, se erige como un recurso de interpretación múltiple y como la única vía de alivio para quienes enfrentan la soledad más absoluta.

La experiencia sonora potencia este universo. La música de Arca, en colaboración con Stillz, establece un paralelismo con lo que Mica Levi logró junto a Jonathan Glazer: una composición inquietante, envolvente y profundamente única. Los paisajes sonoros persiguen y abrazan a los personajes, y cierta iconografía asociada a la artista aparece con sutileza, logrando un efecto sorpresivo y coherente con el relato.

Barrio Triste se posiciona como uno de los estrenos más relevantes del año. Si bien será una obra divisiva, resulta imposible negar la fuerza con la que Stillz, Korine y Arca han logrado construir un retrato brutalmente honesto de la juventud latinoamericana, sin caer en la trampa del espectáculo vacío.

Visited 105 times, 1 visit(s) today
Close Search Window
Close