Written by 6:05 am CINE, FESTIVALES, PELICULAS

El Imperio de los Conejos: violencia patriarcal y ternura infantil en los páramos de Anatolia – FICG40

En su debut El Imperio de los Conejos, Seyfettin Tokmak retrata la opresión infantil bajo un sistema patriarcal, en una historia donde la ternura resiste entre paisajes desérticos y secretos compartidos con conejos. Una coproducción entre México y Turquía presentada en el FICG40.

Llorar la muerte de tu madre, quedar al cuidado de tu padre violento y opresor, en un entorno montañoso y desértico tan inhóspito como tu propia casa. Esa es la situación que enfrenta el niño Musa al inicio de El Imperio de los Conejos. Su padre, Beko, retratado como un haragán dedicado a las carreras ilegales de galgos, obliga a Musa a acompañarlo a capturar conejos durante incursiones clandestinas por los páramos de Anatolia.

Ahora, padre soltero, Beko espera que su hijo “llene los zapatos” de su difunta esposa, quien murió en un accidente laboral, y mantenga a la familia con un ingreso estable. Es así que obliga a Musa a fingir una discapacidad para inscribirlo en una escuela fraudulenta que recibe fondos públicos para niños con necesidades especiales. Musa debe aprender a imitar a sus compañeros, gesto por gesto… hasta que descubre que muchos de ellos también están fingiendo.

La película, dirigida por Seyfettin Tokmak, es la primera coproducción entre México y Turquía, y cuenta con la dirección de fotografía de la mexicana Claudia Becerril, reconocida con el Ariel por su trabajo en Sin señas particulares.

Desde esta mirada, el filme retrata con una sensibilidad extraordinaria el conflicto del niño, quien construye un “imperio secreto” de conejos rescatados de las trampas de su padre, soñando con un mundo más amable, libre y sin presiones. La narración, cruda y áspera, nos envuelve de principio a fin en los sentimientos de Musa, en sus trayectos por los páramos secos y en las noches oscuras, haciéndonos esperar ansiosamente los momentos de ternura que el niño busca construir con tanto empeño.

Tokmak logra un equilibrio notable: su historia es directa, sin sentimentalismos fáciles, pero jamás decepciona. La dureza del entorno contrasta con la ternura sutil del niño y su pequeño reino, lo que convierte la película en un testimonio poderoso sobre la opresión, la violencia del patriarcado y la inocencia infantil.

Durante la proyección del pasado domingo 8 de junio en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), el director resaltó lo importante que era para él tener a una mujer mexicana detrás de la cámara y conectar con una estética visual que honrase la belleza y brutalidad de esos parajes, así como la ternura y pureza de los personajes que en ella aparecen.

El Imperio de los Conejos es, en definitiva, una película impactante, una historia que se queda grabada en la mente: un recordatorio de la diferencia que podemos marcar en cómo tratamos a los demás, y una exaltación de la bondad como camino para algún día alcanzar la corte del gran emperador conejo.

Visited 26 times, 1 visit(s) today
Close Search Window
Close