Written by 7:34 am CINE, FESTIVALES, PELICULAS, RESEÑAS

Truly Naked: reaprender la intimidad desde la mirada – Berlinale 2026

Criado entre imágenes y silencios normalizados, un joven descubre que la intimidad real comienza cuando se atreve a mirar sin intermediarios.

“Solo los ciegos pueden ver más allá del sexo y la belleza”, solía decir la madre de Alec. Esa frase atraviesa Truly Naked, el debut en largometraje de Muriel d’Ansembourg, una película que reflexiona sobre la forma en que aprendemos a mirar el deseo y a relacionarnos con los otros. Alec es un joven introvertido cuya experiencia con la intimidad ha estado siempre mediada por imágenes, observando desde la distancia y refugiándose en el rol de espectador.

Presentada en la sección Retrospectives de la Berlinale 2026, la película sorprende por la delicadeza con la que aborda un universo cargado de tensiones morales y culturales. Lejos del juicio o el sensacionalismo, el filme opta por observar los vínculos familiares y afectivos desde la complejidad. La relación entre Alec y su padre se construye desde una convivencia aparentemente funcional, marcada por la comunicación y el afecto, pero también por una normalización que nunca es del todo cuestionada hasta que alguien externo irrumpe en ese equilibrio.

Ese punto de quiebre llega con Nina, una compañera de escuela directa y desafiante que lo empuja a enfrentarse a una experiencia emocional distinta. A través de ella, Alec comienza a notar las grietas entre la forma en que observa el mundo y la forma en que participa en él. Uno de los aspectos más interesantes de la película es cómo retrata esa transformación: cuando Alec se ampara en el acto de mirar, se muestra seguro y controlado; cuando la mediación desaparece, emerge la inseguridad, la dificultad para sostener una presencia auténtica frente al otro.

La película reflexiona con sutileza sobre cómo ciertas imágenes y dinámicas aprendidas pueden moldear la manera en que nos vinculamos, convirtiendo a las personas en objetos de observación más que en sujetos de encuentro. Frente a ello, Alec conserva una sensibilidad particular, una brújula ética que lo distingue y que entra en tensión con el mundo adulto que lo rodea. Ese conflicto obliga también a su padre a replantearse el futuro que desea para su hijo.

El corazón de Truly Naked está en los pequeños gestos. En los momentos de intimidad donde la cercanía no pasa por la acción, sino por la atención. Cuando Nina confronta a Alec con la ausencia de su mirada, no lo hace desde el reproche, sino desde una pedagogía emocional simple y contundente. Es ahí donde la película propone un reaprendizaje: estar presente, mirar, reconocer al otro.

La obra defiende que hay ternura en la intimidad y que esa ternura también puede habitar en los hombres. Que el deseo no se reduce a una lógica de rendimiento o exhibición, sino que puede ser un espacio de cuidado mutuo. En su escena final, cuando los personajes miran directamente a cámara antes de apagarla, la película devuelve esa mirada al espectador, invitándolo a cuestionar cómo ha aprendido a ver.

Truly Naked es un debut sensible y honesto, una película que confronta sin señalar y que apuesta por la posibilidad de cambio. Una obra que reconoce las huellas de los entornos que nos forman, pero que confía en que siempre existe la posibilidad de volver a mirar de otra manera.

Visited 2 times, 2 visit(s) today
Close Search Window
Close